Esclavitud siglo XXI: rescataron a trabajador tambero que sobrevivía en condiciones infrahumanas en un campo de Rufino

Un caso de trata por explotación laboral en un tambo del sur de la provincia de Santa Fe, la víctima es un trabajador de 32 años que desde hace dos décadas sobrevivía en condiciones inhumanas y mal alimentado hasta que el 6 de septiembre pasado, denuncia mediante, la finca fue allanada por orden de la Justicia federal. Desde entonces, el tambero se encuentra en un hotel de Venado Tuerto, donde es asistido por la provincia.

“El tambero había entrado a trabajar a los 12, porque su padre trabajaba allí hasta que falleció. Tenía a su cargo siete decenas de vacas, no estaba registrado, tenía una jornada de trabajo diario que superaba el máximo de la actividad. No tenía días de descanso ni vacaciones.

“Se le había hecho firmar un contrato abusivo ya que el trabajador es analfabeto, por ejemplo le descontaban gastos de energía y gastos bancarios, pérdida de animales”, dijo Juan Flaherty, de Uatre delegación sur.

El empleador, que es un empresario de Rufino, no le proveía ni la ropa de trabajo ni elementos de protección sanitarios, ni acceso al agua potable, ni comida, según contó Flaherty. En ese marco, el gremialista indicó que la víctima solía alimentarse a base de fideos con leche.

“Lo mantenían amenazado y no le daban permiso para poder salir del campo. Vivía dentro de la finca en una pequeña casa precaria sin revestimiento ni aislante térmico, ni heladera, en un lugar de difícil acceso, donde ni siquiera disponía de las llaves para salir del lugar”, dijeron desde Renatre.

A partir de una fiscalización conducida por la delegación del Renatre, en conjunto con Uatre y el Ministerio de Trabajo de la Nación, el 1° de septiembre se constató la situación del trabajador y se hizo la denuncia correspondiente a la línea 145 del Ministerio de Justicia, con aviso al Ministerio Público Fiscal de la Nación (MPF).

“Hecha la denuncia en Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex) se le da intervención al Ministerio Público Fiscal de la Nación y luego a la Secretaría de DDHH de la provincia de Santa Fe”, contaron el periplo judicial los gremialistas.

El 6 de septiembre, personal de Gendarmería Nacional acompañado de ambos gremios, allanó el establecimiento rural. Y se le comunicó el caso a la Secretaría de Derechos Humanos de Santa Fe, como autoridad de aplicación.

Otros organismos que intervienen en el caso son el Ministerio de Seguridad de Santa Fe y Dirección de Protección de Derechos Civiles y Políticos, que otorgaron a la víctima el asesoramiento jurídico y asistencia psicológica, hospital, alojamiento, comida y ropa. Le hicieron un hisopado, ya que el propietario del establecimiento rural donde trabajaba estaba contagiado con covid-19, aseguraron desde el Renatre.

El 11 de septiembre se produjo el rescate del trabajador rural y el Renatre le otorgará una prestación extraordinaria y será incluido en un programa de alfabetización rural. En la actualidad, el trabajador se encuentra contenido en un hotel de Venado Tuerto.

El delegado de Renatre Santa Fe Sur, Andrés Alasia, afirmó que “este caso realmente duele”, ya que la víctima manifestó que sufría amenazas, no recibía la atención médica, aún con el patrón contagiado de coronavirus, y no se le permitía salir ni decir nada.

A raíz de la primera inspección, el delegado indicó: “Tuvimos que actuar sumamente rápido, con muchas dificultades por la pandemia, pero logramos que el dispositivo de rescate se produzca velozmente”.

“Después de 20 años de trabajo, (el trabajador) llevaba todas sus pertenencias en una mochila. Luego de los estudios médicos, se bañó con agua caliente y usó por primera vez en la vida un perfume”, detalló el delegado de Renatre.

“Lamentablemente, seguimos detectando estos abusos tan dolorosos, pero nuestro objetivo es colaborar con la lucha contra la explotación laboral, el trabajo infantil y el trabajo precarizado”, indicó.

Oscar, el peón analfabeto de Rufino, afirmó que a su padre “lo hicieron trabajar hasta que se murió”

Habló el trabajador que sobrevivía en condiciones inhumanas y de extremo abandono. «Cuando a mi papá lo llevaron a Rosario le dijeron que ya era tarde y se murió de cáncer. No podía orinar y trabajaba igual». Insólito descargo del propietario del tambo: era «socio» y «no empleado».

Oscar Gamboa, el trabajador rural de 32 años que desde hace dos décadas sobrevivía en condiciones inhumanas y mal alimentado en un campo ubicado de la localidad de Rufino, afirmó que “no tenía casi nada, ni heladera ni nada: una camita así nomás y una cocina vieja”. Denunció que el propietario del tambo hizo trabajar a su padre “hasta que se murió”.

Y abundó: “tres meses lo atendieron y le decían que no era nada, pero cuando lo llevaron a Rosario le dijeron que ya era tarde y se murió de cáncer. Andaba con esa bolsita porque no podía orinar y trabajaba igual. Yo quiero que se haga justicia por mi papá”, pidió en diálogo con el medio rufinense La Tribuna del Sur.

Desde el gremio Uatre indicaron que el tambero había entrado a trabajar a los 12 años, porque su padre trabajaba allí hasta que falleció. Tenía a su cargo siete decenas de vacas, no estaba registrado, tenía una jornada de trabajo diario que superaba el máximo de la actividad. No tenía días de descanso ni vacaciones. “Cuando era chico fuimos a trabajar con mi papá, mi mamá y mis hermanos. Después se fueron todos y quedamos mi papá y yo. Mi papá murió hace un año y quedé yo solo”, relató.

Fernando Rossi, el empresario propietario del tambo, ensayó un descargo y aseguró que el peón rural que vivía en condiciones inhumanas era su “socio” y “no su empleado”. Oscar reconoció: “Sí, yo firmé eso que él dice, pero yo no sé leer ni escribir, apenas escribo algo. Yo firmé y eso es lo que me caga. Pero no sé bien qué era porque ya le digo, no sé leer”, lamentó.

“A mí me tenían que pagar como decía ese contrato, pero yo no sé sacar cuentas y agarraba la plata que él me daba: no me alcanzaba para nada”, cuestionó Oscar. Desde la delegación sur de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre) denunciaron que “se le había hecho firmar un contrato abusivo ya que el trabajador es analfabeto. Por ejemplo le descontaban gastos de energía y gastos bancarios, pérdida de animales”, enumeró Juan Flaherty.

El empleador no le proveía ni la ropa de trabajo ni elementos de protección sanitarios, ni acceso al agua potable, ni comida, según contó Flaherty. En ese marco, el gremialista indicó que la víctima solía alimentarse a base de fideos con leche. “Yo me calenté porque hace 3 meses que no me dejaba salir del campo. Yo le pedía y él me decía que no le escribiera, que me iban a agarrar los milicos y él no me iba a sacar. Pero yo me le iba igual a Rufino a comprar cosas, porque le pedía a él y no me traía”, señaló.

Luego del operativo de Gendarmería, el ministerio de Trabajo y Uatre, el trabajador rural fue trasladado a Venado Tuerto y alojado en un hotel, donde espera el resultado de un hisopado para Covid-19. “También me calenté porque él me decía que me iba a hacer meter preso por 5 vacas que faltaban, y yo le decía qué iba a hacer yo con las vacas, si no podía salir del campo. Los animales se morían. Por eso hablé con Uatre y ellos me defendieron”, continuó.

Oscar manifestó preocupación por la situación de los otros integrantes de su familia. “Ahora él me dijo que si yo seguía con esto, le quitaban la casa a mi mamá, porque ellos le dieron una casa a mi mamá. ¿Por qué se tienen que meter con ella si el tema es conmigo?”, criticó Oscar.

Descargo del dueño del tambo

El empresario reafirmó que existía un “contrato asociativo de explotación tambera”, en una suerte de descargo enviado a La Tribuna del Sur. “Nuestra empresa cumplía con las obligaciones a su cargo, en especial la de proveer una casa habitación y distribuir las utilidades según lo estipulado, sin que cupiera a nosotros proveerle alimentación como vigilar las condiciones de higiene en las que esta persona habitaba dentro de su propio hogar”, señaló el comunicado.

Asesorado por letrados, Rossi explicó que el “Contrato Asociativo de Explotación Tambera, que no es una relación laboral sino una asociativa de naturaleza agraria. Él percibe su retribución o participación de acuerdo a lo pactado, y por contrapartida tiene a su cargo una serie de obligaciones fiscales, seguridad social y previsional”.

“De esta manera -prosiguió el comunicado-, ni la Uatre ni el Renatre ni ninguna otra entidad gremial tenía derecho a hacer procedimientos. Le hago saber que no he recibido denuncia alguna hacia mi persona y que toda la documentación respaldatoria, tales como contrato inicial, denuncias, liquidación y rescisión de contrato firmados por ambas partes serán presentadas ante quien corresponda con el fin de demostrar la verdad de los hechos”.

fuente: elciudadanoweb.com

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